Abriste tu peluquería porque tenías una visión de verdadero éxito y crecimiento. Pero, si tienes citas y estás ocupado, pero no ves los beneficios de trabajar varios días seguidos, es muy probable que estés cometiendo el mismo error que el 68 % de los profesionales de la peluquería: no cobras lo suficiente.
Entendemos que la idea de cobrar de más a tus clientes y, por tanto, perderlos, resulta desalentadora. Sin embargo, la verdad es que, a menudo, infravalorarte es más perjudicial que subir tus precios. Provoca agotamiento, bloquea tu crecimiento y te dificulta avanzar.

Cómo saber si estás cobrando menos de lo que deberías
1. Tienes muchas citas, estás muy ocupado y apenas obtienes beneficios
Cuando se crea un negocio, el objetivo principal suele ser tener tantas citas y estar tan ocupado como sea posible. Sin embargo, esto no significa necesariamente que tengas garantizado obtener beneficios. Si te cuesta encontrar tiempo para tu pausa para comer y, aun así, apenas llegas a fin de mes para pagar las facturas, suele ser una señal clara de que necesitas aumentar tus precios.
2. Tus precios no están en línea con los estándares de tu sector
Una forma muy sencilla de analizar si estás cobrando de menos es echar un vistazo a los negocios del mismo sector y centro que tú. ¿Cobran más? Si te comparas con la competencia local, lo verás claramente. A partir de ahí, puedes preguntarte por qué tus precios son tan diferentes y si esto sigue teniendo sentido para tu negocio.
3. No puedes invertir en el crecimiento de tu negocio
Si los pasos naturales para hacer crecer tu negocio, como contratar personal, mejorar tu local o ampliar el stock de productos, te parecen demasiado caros y casi inalcanzables, es posible que tus precios estén frenando tu negocio. Los beneficios no son solo para tu bolsillo: te permiten reinvertir tiempo y esfuerzo en tu negocio e impulsar el crecimiento que necesita para prosperar.
4. El cliente nunca duda
Si nadie duda nunca ante tus precios, es probable que sean un poco demasiado bajos. Los clientes esperan pagar más por la calidad, y un poco de vacilación suele ser una buena señal de que estás dando con el precio adecuado.
5. Estás ofreciendo demasiados regalos
Si siempre estás ofreciendo extras sin coste adicional, como tonalizadores, retoques de flequillo, arreglos de barba, etc., esos pequeños gastos van minando poco a poco tu tiempo y el coste de los productos. Cada complemento debería estar incluido en el precio o bien ofrecerse como una mejora de pago.
Esto es lo que tienes que hacer a continuación…
1. Determina tu valor
Antes que nada, tienes que determinar exactamente cuánto deberías cobrar. El principio básico aquí es que el dinero que ganas con cada servicio debe cubrir tus gastos y dejarte un poco más (es decir, beneficio).
Además, ten en cuenta las fluctuaciones estacionales y el aumento de los gastos generales. Por ejemplo, los costes de la energía pueden dispararse en invierno, o el precio de un producto superventas puede subir. Estos factores siempre deben formar parte de tu estrategia de precios y nunca deben asumirse como una pérdida.
Por último, echa un vistazo a tu alrededor. Ten en cuenta lo que cobra la competencia de tu zona y compáralo con tus servicios. ¿Ofreces un servicio más prémium y usas productos de primera calidad? Los clientes siempre están dispuestos a pagar más por un mejor servicio, ¡así que no te subestimes!
2. Aborda el aumento de precios con confianza
Por supuesto, comunicar a tus clientes que tus precios van a subir puede resultar abrumador. Sin embargo, la mayoría de los clientes entienden el valor y respetarán tu decisión si la comunicas con claridad y seguridad. Avísales con antelación, explícales los motivos de la subida (por ejemplo, mejores productos, formación avanzada, inflación, etc.) y haz hincapié en el valor que seguirán recibiendo.
3. Empieza con pequeños aumentos
Si un aumento considerable te resulta demasiado incómodo, empieza con algo pequeño. Para empezar, sube los precios entre un 5 % y un 10 % en tus servicios más demandados o en los que requieren más tiempo o más productos. También puedes probar estos precios primero con nuevos clientes y luego aplicarlos gradualmente a tus clientes habituales. Tus clientes habituales son fieles porque les encantan tus servicios, ¡así que puede que te sorprenda gratamente lo bien que salga todo!
4. Implementa revisiones anuales
En lugar de esperar hasta que no te quede más remedio que subir los precios, incorpora una revisión financiera a tu rutina anual. Esto puede encajar bien con el cierre de tu ejercicio fiscal. Esto te ayudará a revisar tus gastos, tu tiempo y tus objetivos, y podrás hacer los ajustes necesarios. Incluso unos pequeños aumentos anuales te ayudarán a mantenerte al día con el incremento de los costes y a hacer que tu negocio siga avanzando hacia un crecimiento sostenible a largo plazo.
